Nos encontramos ante un film de acción criminal que se desarrolla en su mayor medida en una cárcel, con lo que nos encontramos con el cine carcelario. Pero no voy a analizar que tipo de género es ni de dónde viene. El contexto es la Francia de la inmigración, del gánster criminal, del poder, del orgullo, del delito. Lo que nos puede estar mostrando el autor es el viaje a través de un profeta, de la evolución del personaje, hacia el cambio de poder. Esto es, el profeta, entra en prisión con "lo puesto", no es nadie, ni fuera ni dentro de la cárcel, es un inmigrante más dentro de la Francia multiétnica, una presa que terminará siendo, gracias al aprendizaje continuo, un depredador.
Pronto, y gracias a que mata, simulando el suicidio, a uno de los enemigos de los que llevan la "batuta" dentro de esos muros, los corsos, que se enfrentan en el film con otros clanes, entre ellos el de los magrebíes, el profeta se convierte en el protegido. Por otro lado, el elegido para éste fin, el profeta, por el capo de los corsos, es magrebí, algo que tienen sólo en cuenta para utilizarlo de cebo a la hora de matar al enemigo, también magrebí. Obviamente, que en futuro aprovechará su situación privilegiada para hacerse con el poder. Entonces, en un contexto dónde en Francia los antiguos clanes sicilianos y marselleses habían ya pasado el poder a los clanes de Córcega, de nuevo y con el transcurso y evolución del profeta lo veremos, el poder pasa a un nuevo clan, que se crea también a raíz de la nueva inmigración, en éste caso magrebí.
El profeta, va adquiriendo poder dentro y fuera de la cárcel, destruye, valiéndose de los códigos aprendidos dentro del ámbito criminal y aprendiendo también a leer, a los corsos, atacando desde dentro y creando alianzas con los demás clanes. Así, como un puzle, pieza a pieza la va encajando para pasar a dominar la escena. Cuando acaba el film, se nos muestra como los hijos de ésta inmigración magrebí han tomado con orgullo el poder que alcanzan a través del delito. Por otro lado, el protagonista del film tiene visiones que se representan como signos de cosas que sucederán y por los que predice con antelación los acontecimientos, por ello que se le llama profeta.
El autor, consigue hacer ver, sin acudir al melodrama, aunque si a la paranoia, como es la vida dentro del ámbito criminal. De golpe, el traidor se nos convierte en héroe, quizá porque el autor nos transmite a través del viaje con el profeta, que sobrevivir es a lo que aspiran todos en un principio, y por tanto no se trata tanto de identificar los buenos y los malos, sino de analizar la historia en un contexto social. Por último, apuntar que sólo vemos un desprecio evidente hacia los magrebíes por parte de los corsos, ya que éstos temen perder el poder desde un principio. Quizá por esto también el profeta acaba presentándose como un héroe, que pasa de no ser nadie a conseguir un poder que adquiere poco a poco y que por ello parece pertenecerle. Por todo esto, y no obstante que hablamos de criminales, es fácil que nos acerquemos y nos hagamos cómplices de éste nuevo clan magrebí, discriminado y atacado desde un inicio condenado a sobrevivir y que sin embargo gracias al profeta no sólo sobrevive sino que se convierte en el depredador. Encontramos en el joven protagonista un nuevo papel dentro del cine, hasta ahora muy tipificado y que por tanto rompe con la imagen del árabe en el cine de" victima", "terrorista" o "estúpido", tal y como afirma Jacques Audiard.
Cristina Gómez

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